Feliz entre guitarras.

Ojalá no hubiera habido un punto de inflexión, y hubiéramos podido seguir siendo los mismos igual que el día que te conocí y los siguientes dos días. Porque el primer día que te vi llamé a mi amiga para decirle "tía, es él. Me la juego." Y me la jugué y, aunque no fue como yo esperaba, no puedo decir que perdí. Ojalá el resto de días que seguimos quedando, intentando salir a flote, hubieran sido un paso adelante para ti y no un standby. Ojalá no existieran los puntos de no retorno. A pesar de todo esto, me encantas. Pero lo que más me gusta de ti no eres tú, sino lo que me haces sentir. Lo que siento cuando me miras y sonrío, cuando te ríes de mi y hago ver que me molesta, pero en realidad me muero porque sigas haciéndolo, cuando me pasas el brazo por el hombro y acercas tu boca a mi cuello y me provocas, cuando insinúas cumplir mis fantasías en una mesa de billar, cuando me cuentas tus proyectos y te veo cumplirlos, cuando te veo tocando en el mismo local donde minutos antes me habías tirado al suelo, entre guitarras, micros y una batería.  Soy feliz a tu lado, bebiendo cerveza y escuchándote hablar, sin necesidad de nada más. Soy feliz cuando apagas la luz y te siento igual de cerca que el primer día. Primer día al que desearía volver una y mil veces para despejar ese "y sí...?"

2 comentarios:

Ya que has llegado hasta aquí, adelante, deja tu comentario. Seguramente seas capaz de enamorarme con tus palabras. Muchas gracias, espero volverte a ver pronto por aquí :)